La huida del mundo real

Blog de poesía y política

5.09.2008

ALS WE HET ZOUDEN WETEN
(If We Knew / Si hubiéramos sabido)

Ficha técnica
Realizadores: Petra Lataster-Czisch & Peter Lataster
País: Países Bajos
2007
82’,
Color,
Holandés con subtítulos.


Hay una interesante discusión en estos momentos dentro de una lista de correos de cineastas ecuatorianos a la que estoy suscrito. El tema es acerca de la necesidad de revigorizar la mirada del cine de género dentro de la producción fílmica de nuestro país. Algo del debate tiene que ver, no con la labor de los realizadores, si no más bien con la generación de público que demande este otro tipo de cine. Este trabajo ya viene siendo desarrollado sistemática y ampliamente por los organizadores del Festival EDOC (Encuentros del Otro Cine, Festival Internacional de Cine Documental), que ya va, con ésta, por su séptima entrega.

Dentro de una profusa programación que advierte grandes temas y dentro de ellos un panorama diverso de pequeños-grandes temas como cada documental, encontramos una película singular, If We Knew (Si hubiéramos sabido), de los holandeses Petra Lataster-Czisch y Peter Lataster, que cuenta el periplo complejo de una unidad de cuidados intensivos para neonatos del hospital Groningen's University en Holanda.

Guardando de manera casi obsesiva la apariencia de documento, la película se nutre de imágenes documentales de algunos casos clínicos, entrevistas a los pediatras –que jamás toman el plano para hablar en frontalidad ni peor aún escuchamos la voz del narrador, entrevistas-diálogos entre médicos y pacientes y atinados recursos que, lejos de ilustrar, provocan un hilo narrativo independiente dentro de la trama. Así, la película construye una narrativa muy peculiar y casi subjetiva, constituyendo en el espectador a ese ser omnisciente que sabe y conoce todo lo que ocurre y al que no hay que contarle las cosas desde ningún lugar paternalista o pedagógico. El documental, como género fílmico, gana con If We Knew, una limpieza imposible; los hilos de la trama se mezclan imperceptiblemente entre imágenes y el off de las entrevistas a los médicos; la cinta se nos revela casi como una ficción donde las historias de los protagonistas no son sino documentos reales de personas y pacientes reales. El filme sucede como un imperativo trágico de su propia narrativa intrínseca y la trama de la vida se descubre predecible y fatal mientras se cuenta.

No se puede obviar todo el constructo ético y moral que este audiovisual plantea. Es más, pienso que esa es la característica más interesante del género documental, su asidero real que suele convertirlo en un fenómeno vinculante. Ahí intuyo especialmente necesario este documental dentro de la actualidad de nuestra sociedad, atando temas tan importantes como la ética medica, la objetivación de la vida y el uso que se les da a los derechos civiles en cada país. Inmersos como estamos en discusiones sobre cómo constituirnos como sociedad civil, las noticias de los asambleistas en Ciudad Alfaro se ven muy bien nutridas con las reflexiones de este par de realizadores holandeses alrededor del derecho a la vida y lo que ello significa en la responsabilidad civil.

El dictamen del protocolo para la aplicación de la eutanasia activa en bebés prematuros que fueran desahuciados y/o sufrieran insoportablemente, ha supuesto el empoderamiento de las decisiones cruciales por parte de la unidad de cuidados intensivos de este hospital Holandés generando grandes discusiones y rechazo alrededor del mundo.

La delicada realización del filme conmueve y en cine esto se llama arte.

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:: León Sierra huyó a las, 10:04
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6.15.2007

De Película!

Por sorpresa nos hemos visto sentados en una butaca de los cines Abaco, del centro comercial Ciudad de los Ángeles, en una proyección de una película del director ecuatoriano Sebastián Cordero. El hecho se concreta gracias a la invitación de la Embajada del Ecuador y de un videoasta amigo, Javier Izquierdo, quien estaba además incluido en una mesa redonda que se celebró al día siguiente en la Casa de América y que trataba sobre el desconocido cine ecuatoriano; mesa redonda y proyección de dos películas, la estéticamente fallida 1809 - 1810 Mientras llega el día, de Camilo Luzuriaga y Crónicas, del novel, y veterano a la vez, Sebastián Cordero, han sido integradas en la VII Semana de Cine La Chimenea de Villaverde ya que este año se ha rendido tributo a la filmografía Ecuatoriana. Así, la cineasta Viviana Cordero (hermana del director de Crónicas), fue invitada para presidir el jurado de esta entrega, en la que ya había participado con su última creación fílmica Un Titán en el Ring, en 2004.

Crónicas es una gran película si lo que buscas es ver algo de acción e hiperrealismo del subdesarrollo; y hete aquí que su lado más débil se presenta como una exacerbación de la superficie o, si se quiere, un énfasis morboso en la estética de la pobreza. Este punto de vista artístico revela una política comercial de la que el director o no ha sabido liberarse o no ha podido hacerlo llamado por el gran público, máxime cuando ha producido gracias y en parte a una beca del Sundance Institute fundado por Robert Redford. Precisamente entre mis lecturas actuales está un interesante libro que delata los equilibrios y acrobacias metafóricas que tienen que hacer los directores, productores y distribuidores del cine de arte y ensayo producido en Norteamérica para entrar en un mercado al que rechazan pero del que no pueden escapar sino poniéndose etiquetas marca sundance y/o miramax (ahora mucho más sofisticadas y underground). Venias al poder, falta de posicionamiento político frente a su propia creación o lo que es peor, ausencia de conciencia política… PUBLICOTROPISMO. No puedo menos que señalar que aisladamente, enfocando el análisis a la creación fílmica ecuatoriana, este comportamiento queda velado por la ausencia de una industria cinematográfica o por la emergencia de la misma en los últimos años, pero no por ello puedo dejar de remarcar la distancia que existe entre valor artístico y renuncia mercantil.

En otro orden de cosas, es bueno mencionar que en Madrid, en la Biblioteca Nacional, se expone hasta el 26 de agosto, una colección impresionante del arte ecuatoriano que abarca más de seis mil años de expresión plástica en el Ecuador. Pese a no tener una museografía que explique los diversos estadios de desarrollo supeditado a relaciones de producción, ésta muestra, se orienta lúcidamente por un único parámetro -quizá exclusivamente positivista-, que es la forma, la expresión formal de la obra de arte. Esto hace que observemos piezas de artesanía precolombina o artefactos de ritual cristiano de la colonia como piezas de exclusivo valor artístico (lo que limita un análisis de las causas y principios). No obstante, si se tiene un conocimiento previo de las escuelas artísticas y de las vanguardias sumado un pequeño conocimiento de la historia precolombina y la colonia (es decir todo) se puede admirar con entusiasmo una obra extraordinaria.
Es en el marco de esta muestra ecuatoriana organizada por el SEACEX que el ecuador se actualiza y confluye en tiempo y espacio aquí en Madrid. El día 6 y 7 de junio asistimos a la magnífica muestra de cine documental ecuatoriano con trabajos de Juan Martín Cueva, Julián Larrea y Pablo Mogrovejo, entre otros. La muestra de documental, por estar menos anclada al negocio de la distribución de audiovisuales y por no acarrear premios o galardones, resultó muy variada y sorprendente, algo pasa en el audiovisual ecuatoriano que ha incrementado su producción notablemente y la inclusión del vídeo digital hará que sea más barato producir y así ver más apuestas fílmicas del otro lado del charco.
Todavía restan actividades en la Biblioteca Nacional, como talleres y una escuela de verano así como todavía tiene que estrenarse este viernes en salas de cine comercial la coproducción de Sebastián Cordero y Guillermo del Toro, Crónicas. Así que todavía tenemos tiempo de ver más allá de nuestras narices y aprender un poco de ese país con nombre de línea geográfica de donde vienen tantos y tantos migrantes a trabajar en España.

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:: León Sierra huyó a las, 16:23
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11.16.2006

Palabras a propósito de Ficció, una historia que trata sobre la ausencia de palabras.


Hace un tiempo no muy lejano, se llegó a pensar que en España no había cine de autor o cine de arte y ensayo o como se le quiera llamar. Cuando hablábamos de cine español, sobretodo después del muy mentado destape, apenas había un par de realizadores que más bien transitaban por un realismo naïf, excesivamente evidente, o comedias de castañuela y pandereta y, por supuesto, los que estaban en medio, inteligentes como para poetizar y desnudar, Tueba y Almodóvar. La transición política que vivió el pueblo español fue una gran oportunidad, quizá demasiado buena por momentos, para el florecimiento de un cine que, luego de los noventa, se habría cansado ya de la pretenciosidad francesa y norteamericana, coqueteando con género caro –thriller y efectos especiales, blockbuster comedy, etc- y floreciendo en realizadores de la talla de Jaime Rosales o Cesc Gay.


En España hay quien dice que el cine que hace Cesc Gay no es español sino catalán, en una directa puya a la creación del centro de la península; sin embargo, después de las formidables Krámpack y A la ciutat, el realizador, lejos de huir del tópico, dibuja una trasversal riesgosa incluyendo a Javier Cámara entre un elenco de excelentes actores catalanes, para lucir talento e identidad exocatalana y logra un filme único, donde lo poético es continente de una riquísima estela de contenidos, desde la propia micropolítica de las relaciones sociales intrapeninsulares hasta todo aquello que hay, pero de lo que no se habla entre dos personas, sean estas de donde sean.

Uno de los teóricos más importantes de arte del actor, Jorge Eines, dice que lo esencial siempre permanece mudo. Esto me hace pensar en Eduard Fernández y Montse Germán, los protagonistas, quienes juegan a un Chéjov pirenaico mientras intentan atrapar en la mirada todas la esferas posibles de la pasión en un par de cuerpos que accionan un continuo paisaje de signos. El guión, guiñando el ojo a la cuna del realismo clásico, desgrana momentos sutilísimos en la escena clímax, mientras Glinka atacado en el piano, se cose con cordel del corazón de quien mira la película. Mundos de lo intangible luchando entre fotogramas, Nick Cave o Debussy, dibujando en inextricables paisajes armónicos, silencios, palabras sueltas. La vida que es, para mujeres y hombres, cuando más intensa, más callada. El realismo bizarro de la contención renace en Ficció, multiplicado por secuencias memorables y –por cierto- que hacen memoria de otro cine que pasó. No se puede entender la narrativa de este filme, sin evitar traer a la memoria los juegos Geométricos de la perspectiva en Jean-Luc Godard; quien ve Ficció, recuerda permanentemente la profundidad Psicológica del francés en Vivre sa vie, y lo hace no sólo por el insospechado homenaje a la composición y puesta en escena que hace Cesc Gay de Godard, sino y fundamentalmente al extraordinario duelo Fernandez-Germán contra Anna Karina y Saddy Rebot en que se convierte la lectura comparada de los filmes.

Por otro lado, el problema filosófico de la distancia entre autor y creación (eje central de la trama), emerge continuamente desde la invención de la cuarta pared, imponiéndose en el séptimo arte por el especial desarrollo de su lenguaje y la ruptura de la relación sujeto/objeto al que serios discursos del postfeminismo someten cada acto creativo en la contemporaneidad fílmica y plástica.

Cuando un autor arremete con una deconstrucción en un ejercicio de creación se genera un loop fascinante al que está muy bien asistir. Cesc Gay habla en Ficció del proceso del creador cuando no tiene qué contar y utiliza sinceramente sus vivencias como materia prima de su narración; bueno, la película es -por suerte- bastante más que eso, pero por su propio nombre, este audiovisual pega el anclaje en estas preguntas. Lo demás son evanescencias de alta cinematografia y mucha sensibilidad sonora: dos secuencias para hacer historia en el cine y una relación actor-director que sólo he visto en grandes realizadores.

Todo esto me recuerda a que su apuesta es desde la plástica, militante con la poetica como arte mayor y canon de ejecución. Y cuando un arte es militante se puede convertir en espectáculo para minorías y ser tachado fácilmente de panfleto por la moda imperante, la basura audiovisual o el discurso de poder. Sin embargo, lejos de ofender, a Ficció le viene bien ser tildada de panfleto poético y convertir el sambenito en halago.

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9.19.2006

una peli ecuatoriana

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5.12.2006

Nueva invitación



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4.16.2006

Volver






















Como un tango
(con uno, hermoso),
Almodóvar ha vuelto
rojo
y borracho;
ha creado su mejor película.


La recomiendo intensamente.



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2.20.2006

mediometraje







Entregas y amor;
sólo puedo decir: gracias.

Prontamente anunciaré el lugar y la hora del primer visionado público...!

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2.18.2006

BiT á·c0rA

Bueno, se impone la prosa. Siempre, siempre, siempre que vuelvo de un escape, siempre que retomo el blog cae una más prosódica, una bitácora, una narración que apunte coordenadas de qué se mueve en mi cabeza durante la fuga, en qué lado del planeta estoy, nuevamente, cuando vuelvo a atacar.

Hechos insalvables, como impronunciables, inescribibles, irecordables, pero hechos hermosos como los ojazos chinos del chico que me quiere; mis ojos mirándole, acariciando a un tiempo también con las palmas de las manos; las miradas de la gente que ha roto los cántaros previsibles, miradas previsibles, roturas previsibles, roturas al fin; un cortometraje que se convirtió en un mediometraje de 44 minutos -eventualmente, un largo, mi primer largo-, que por sensatez, voy a seguir llamando medio, por pudor y por honestidad, ingrediente que he aprendido a forjar desde los labios de mi amado y que hoy decido va a ser mi materia prima con exclusividad; un concierto, el primer concierto que colmó las espectativas, que fue arropado por muchas presencias reveladoras, cálidas, amigas y también por muchas ausencias, de las previsibles y de las accidentales, un concierto en el que hice coros para la canción más dulce que ha compuesto Antonio, para su cumbre musical y poética hasta la fecha, muchos nervios y grandes cantidades de plenitud; un trabajo que no cesa; un empeño por atacar un espacio de reconocimiento formal a mi poesía, para poder ganarme la vida en lo que me gusta, no ganármela para arañar espacios para vivir; un viaje al país imaginario con nombre a línea geográfica, al Perú arrebatado, a la colonia Yankee, a la ciudad del patrimonio; un proyecto multimedia; una ganas de volar, como en un sueño de Chagall...

Hoy vuelvo al blog con más granitos en la cara,
con ganas de recordarte que te quiero,
chinote,
tus manos,
en la memoria de mi piel.

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12.02.2005

La música que me gusta

La lluvia. Maldita lluvia. Lamía una fina capa de agua llovida sobre la calle princesa cuando me bajé del autobús universitario; la gente que caminaba feliz (¿?), se solapaba en abrigos azules marino -no sé por qué hoy había tantos de ese color naval-, y resbalando mis suelas de goma por encima de las rejillas de ventilación del metro de Madrid, bajé por la ancha calle rumbo al vértigo de la Gran Vía, mi objetivo: obtener un texto de Henry James: ya ves, te hago caso, aprendo. Si hubiera tenido mis auriculares en buenas condiciones, la música me hubiera acompañado los pasos; pero entonces, empecé a sonar en sound track fragmentos amados que rimaban con lo que veía: la calle mojándose en las cabezas de la gente; lo que olía, olía todavía a tu cuerpo de ayer, y así, en asociación con mi pensamiento, como si de una edición de imagen en Geenaway, planos de tu piel se deslizaban por la calle de los teatros musicales y la música crecía en mi erección: pienso en ti combinándote con lo que veo, te descifro y me alumbras el camino de este día, que aunque gris, es más bien alegre. Voluntarios de ong’s se arremolinan con no voluntarios de la pobreza para abrirme las puertas de la gran tienda francesa de la cultura, los unos para formalizar mi limosna en dudosos planes de desarrollo, los otros en desarrollo de sus planes para sobrevivir, me piden una limosna, pero -qué bien!, he sorteado la puerta y ya me encuentro a salvo, cobijado por cientos de libros de lo último de la inteligenzzia en formato comercial: libros, discos, multimedia... Busco y busco esa Copa Dorada pero solo he encontrado a Riky Martin con su copa del amor, a si que decido ir a perder mi tiempo y selecciono para ello un disco de Thelonius Monk, La Hora Mágica que tocó el Cuarteto Wynton Marsalis, un concierto lacrimógeno y delicado de Brad Mehldau, dado en Tokio, en vivo, Amaryllis y Light out of Darkness con una Shirley Horn desechamente viva, alegremente en hilachas..., y pierdo mi tiempo para olvidarme de ti, navegando en acordes imposibles que me acusan en la silla de la ignorancia a cada tempo que sucede y recuerdo cómo me vive la música, de siempre; cómo me involucra, cómo me hace parte del delito cada vez que sucede. Y hoy pensaba en la pregunta que me hizo Philo ayer, cuando me solicitaba permiso(¡!) para leer algún texto mío en su delicioso programa de nuevas músicas, pensaba en cuál es esa música que me gusta, que me vive..., y a mato grosso resumo que la dulzura del piano de Chopin porque me recuerda fuertemente a mi madre y sus dedos que acarician las teclas de cualquier piano con el que se tropiezan, los que me acarician, los que me peinaron, los que están distantes en nuestra madurez; el tango, que amo desde hace bien poco; el son y la guaracha, porque sacan la mujer negra que llevo dentro y el hombre dominante que la toma en el calor de esa tierra a la que siento tan mía y, claro, últimamente, tus canciones, esas que tardaste tanto en tocar para mí, esas que se escapan de los platillos plateados y sólo suenan y suenan en mi recuerdo como algo infranqueable, donde tú cantas a tus recuerdos y a tus deseos.

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8.16.2005

fuerzas



I

En la diana de su cuerpo grabo mi amor a fuerza de violencia, soy un animal-hombre hecho de mantequilla de maní.


II

A fuerza de romper,
deshago mis trazos hermosos
sobre un agua que no aguarda;
vierto
mi pequeña historia de motivos equivocados
y,
cuando me voy,
solo hay un charco,

¿de lágrimas?


III

El huracán rebelde de mi pecho sólo grita tu nombre, yo lo aguardo firmemente y mis costillas se asemejan a una batidora de vaso.

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11.10.2004

boceto para un guión

Claudio se despierta solo y en la taza de café azul, descubre el hecho de su soledad comparativa. Alza la vista y entre-imagina un camino que traza con su mirada puesta en el atardecer, donde acompañado de sus juguetes favoritos, un pescado, una sombrilla y el abanico, llega a aprender a ser quien es; descubre objetos fascinantes que no han sido diseñados para él (tacones, medias de rejilla, pendientes, dildos, lápices de labios ojos y cejas, mezclados con puros, palos de golf, y la enciclopedia), se los muestra Clara; ambos, juntos, enamorados, tiernos y hasta casi cursis, deambulan en una cuerda de funambulista que los va desnudando según avanza el sol por el pentagrama. Risas y besos son algunos de los accidentes que ocurren (ocurren tres más, sin importancia, a saber: llanto, ira y deseo) en el trayecto singular. Al final, solos, en un NO-ESPACIO Clara pregunta a Claudio sobre su verdad interior y en un denso lagrimón, Claudio evacua toda la marea trepidante de su vida, corta cansada y corrupta de ser humano sapo, hijo de un dios maternal. La larga línea que dispara la mirada de Claudio, hablando sobre sus primeros años de vida, en la cuna blanca que compraron sus padres, se proyecta hasta el horizonte, donde suena una canción. CONTRASEXUALIA es una historia de amor que sigue un único orden real, el que tiene que ver con su semejanza con la vida: empieza, se manifiesta y muere, se acaba se termina. Sin embargo en CONTRASEXUALIA, no es importante el final, como el poeta Kavafis nos cuenta en su viaje hacia Itaca. El viaje de Claudio por la sinuosa línea que ha dibujado su mirada, accidentado de pirotecnias varias, es un ir y venir dando vueltas, es un dar saltitos de alegría y también es habitar el dolor del silencio; luego, la mirada final de Claudio será la suma cuantiosa de los accidentes, su testamento su voz, el sound track, una bonita invitación.

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:: León Sierra huyó a las, 19:26
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