La huida del mundo real
Blog de poesía y política
12.18.2008
Luto por un miserable
Ha muerto el abyecto. Miles de gentes están hacinadas en suburbios que laten de pobreza mientras en el malecón dos mil los zapatos de las grandes damas de duelo taconean entre flores tailandesas y mantillas de encaje negro. Todos los medios recitan el culebrón. La telenovela cuenta la historia de un adalid, a quien no le tembló el pulso al ordenar la muerte directa de quienes se sublevaban en la noche. Detrás del espectáculo que ofrece la televisión privada, el mercado está anunciando que estamos en navidad y que hay que comprar para olvidar. En medio, como publicidad –sin querer queriendo- obituarios a pantalla completa: paz en su tumba. La representació
Un Goebbels de guatita y perfumado con Versace se ha sentado en el consejo editorial de cada radio, televisión y prensa. En la ribera, la ría. Eterno negro donde peces bigotudos comen excrementos; lengua silenciosa que se lleva el llanto de la gente, hacia el mar y más allá. Dentro, la ciudad amurallada, rica y lejana, urde la treta siguiente: elegir al pirata sucesor.
Intento la contención, quisiera la fuerza, la palabra, atrapar el tiempo para que no se derrame la historia por en medio del teclado. Siento cómo las letras se juntan en nombres que no están, que desaparecieron. Jarrín dice, a veces, Benavides, Regalado, Restrepo, Lima, Acosta…hermanos todos. ¿Cuál será la razón que justifique tanto olvido?
Las voces, sumergidas en el estero, se salan, marínanse de pena. El Ecuador vibra entre tanto llanto por el infame. Luto de tres días: ícense las banderas a media hasta, guárdese silencio y llórese el largo dolor que supone dormir con los crímenes impunes. Tres jornadas para no olvidar, tres jornadas para habitar la muerte cercana, la propia la ejercida por aquel que murió como mató: ahogando.
Recuerdo, en el Guayaquil de los márgenes, una historia real. Mientras el niño velaba el cadáver del padre asesinado, dos mentiras corrían paralelas. Por un lado la infalible máquina del engaño –los medios-, proclamando adecuada y repetidamente el dantesco enfrentamiento a mano armada entre los terroristas y las fuerzas de seguridad nacional (nadie habló nunca de los mercenarios españoles e israelitas); por otro, la familia, que por evitar el pavor de la verdad, le contó al niño, alguna razón menor de accidente fortuito para justificar el féretro en el salón de su casa, en medio del suburbio.
Y el niño que rabioso repetía, mirando el cuerpo inerte de su padre: “¡Ahí está, ¡hijueputa!, todo el día: ‘cuídate de los carros, Juanito…’ Y vas y te dejas pisar por el carro…!”
12.09.2008
ACTUALIDAD
OrgulloGay ECUADOR
2008
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9.26.2008
SÍ político
Hay un incómodo deber de los ciudadanos progresistas de estos lares, entre los que me incluyo -doble incomodidad-, de asumir una postura etic frente a la gran decisión del voto. Situación que pareciera más que racional, indispensable para ganar un espacio entre tanta voz y tan poco oído pintados en el panorama de la política contingente que vivimos. Se habla de ética, frente a la zafiedad del discurso de la derecha del no; del dolor del hurto que conforma nuestra historia, desde el coloniaje ladrón de oro e identidad, hasta la modernísima demostración de atraco que significó el feriado bancario y la dolarización; de la desvergüenza de quienes siguen en prácticas de la corrupción, amparados en sus funcionariados de carrera, sin que sepamos todos que pertenecen a la raíz de la vieja práctica política, porque sus partidos los pusieron para pagar su contribución financiera y/o para empoderar y abastecer a ellos mismos, varones de su partido (PETROECUADOR, Tribunal Supremo Electoral, Corte Suprema de Justicia, etc.) Se habla de ética, sin recordar la mirada propia, la autocrítica, la propia razón que invoca la necesidad de lo émic. No hay dialéctica en esta famosa ética de la moral burguesa, o moral aniñada, o moral pelucona, según se quiera, pues la ética de lo objetivo se diluye en la propia práctica de los individuos de izquierdas, borrachos de poder y temerosos de izar una bandera crítica desde dentro del movimiento popular revolucionario que se supone a sí misma la Revolución Ciudadana hacia el Socialismo del Siglo XXI.
Étic en poder, haciéndose hueco en el mecanismo de funcionamiento de la política del poder; a su vez, étic siendo voz que invoca la representación del poder, para pasar a SER poder: El poder de la razón, razón eurocentrada, razón neo capitalista herramienta perfecta del post colonialismo.
En los márgenes, la lucha, a partir de ahora, más importante.
Etiquetas: Política
7.21.2008
Como una marika histérica
Pienso, como una persona autónoma y con mi criterio formado, que ha vivido procesos personales y sociales ya importantes, ya efímeros. Creo, vivo, contribuyo, usufructo de mi entorno, con mi entorno. HE VOTADO en las elecciones -al borde del procelitismo- a la idea del cambio.
Yo no voté a las personas, bien poco me han demostrado muchos, muchísimos de ellos que no representan mi voto ni el de los míos, mi gente, mi comunidad, mi entorno. Yo le voté a la necesidad de cambiar las cosas. Yo quise SER por vez primera alguien en mi país, del que me fui, del que me autoexilé, del que me fui por no poder estar, por ser marica, por tener que ser otra cosa, antes, mucho antes de la futurible derrocada Constitución del 98. Me fui, mientras otros se quedaron, fueron arrestados, mujeres transexuales arrestadas y llevadas a cárceles de varones, "exiladas dentro", a horcajadas de su esclavismo social. Esto era mi país. Esto es mi país todavía y, mucho me temo, lo seguirá siendo.
Gracias, aparejo de inútiles, ¡morralla!, sí, os digo a vosotros, los asambleistas que no representasteis a ni un solo indígena alzado de por lo menos los ultimos diez años. Maricones, cobardes, os lo dice un marica desde su auténtico sitio de subalternidad, de periferia, de marginación a la que seguís condenando cuando EXCLUÍS del Articulado Constitucional la posibilidad de ser padre adoptivo, como se puede en muchos otros lugares del mundo SOCIALDEMÓCRATA del que se ha inspirado este movimiento social, el vuestro, vuestra alianza pais, que tiende a juntar en discursillos varios a textos de Mariátegui con otros de García Lorca. Lo digo como marica, es decir como hombre-maría, como hombre que es denunciado por el insulto como afeminado, amanerado, maricón, mariconazo, meco. Desde la mujer que soy, desde la mujer que no puede militar su cuerpo, os lo digo.
Ya basta de culpar el autoritarismo de Correa! Haceros cargo de lo que os toca, porque la revolución, queridos, queridas, la hacemos todos.
¿Me puede explicar alguien, concretamente, que venga alguien y me lo explique, en términos macroeconómicos, políticos, o financieros porque por otros medios NO ENTIENDO qué persigue esta revolución ciudadana? ¿Para qué, concisamente, un redactado nuevo de una nueva Constitución? ¿Por qué no una reforma constitucional? ¿Por qué no una legislación que HAGA EFECTIVA toda la progresía de la anterior Constitución, que larga deuda tenía ya consigo misma?
Para los que quieran contestar, no se olviden que en este momento, cualquier cosa que diga CUALQUIER persona, va a denotar qué tipo de persona es, cual es su estatus, su filiación, su querencia al puesto; porque lo que es a mí me parece que lo que ha pasado en mi país es un fiasco.
Hoy hablaba con otro amigo que ahora vive fuera de la llacta, que quizá la única alternativa fuera una más cercana al anarquismo, más poética, más loca, más triste. Quizá eso o volver, decir tus verdades, como una marika histérica, en una esquina, en la esquina del trabajo que perdiste por decir la verdad, lo que crees. Porque la realidad se asemeja paradójicamente y burlonamente a un estalinismo "clásico" de un socialismo "clásico", en palabras del propio presidente Correa... muy lejano del prometedor "Socialismo del s XXI".
exilantemente,
León Sierra Páez
6.08.2008
Kerouac
Todas las noches son sábado en la noche.
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5.25.2008
Crítica a un prejuicio
invitado: Xavier Flores
Y sin embargo en una entrevista que publicó Diario EL UNIVERSO el 4 de mayo de 2007 declaró que la redacción de la propuesta de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana era “un poco desafortunada” y afirmó que la interpretación que se hizo de ella era una “penosa confusión”; dijo frases como que la homosexualidad es “antinatural” y “aberrante” y expresó su fobia a la unión homosexual; finalmente, comparó el acto homosexual con la comisión de un delito. Estas opiniones merecen discusión y discrepo con ellas en los siguientes términos.
1) Toda persona tiene derecho de profesar y divulgar su religión, pero ninguna (sí, ninguna, ni siquiera los creyentes en la religión de la mayoría) puede pretender, en una sociedad democrática, que el Estado nos imponga los dogmas de su religión. Toda persona tiene, por supuesto, el derecho de expresar sus argumentos pero, en un debate público serio y robusto, este tipo de argumentos que consideran a la homosexualidad “antinatural” o “aberrante” no merecen crédito y tienen que ceder ante las conclusiones de la ciencia. La homosexualidad, para decirlo en breve y con referencia a autoridades como la Asociación Americana de Psiquiatría y la Organización Mundial de la Salud (entre otras y que, en este punto, entiéndaselo bien, son mucho mejores referencias que los textos sagrados) no es ninguna enfermedad ni ninguna desviación sino, simple y llanamente, una orientación sexual, para todos los efectos tan natural como puede serlo la orientación sexual heterosexual.
2) La comparación del acto homosexual con la comisión de un delito es una torpeza: no debe resultar difícil comprender que en el caso de un delito existe un daño que se le causa a otra persona, mientras que en el caso de la relación homosexual no existe daño a otra persona sino simplemente el consenso de dos personas en capacidad de dar su consentimiento.
Finalmente: el reconocimiento de la unión de hecho de los homosexuales, visto sin prejuicios, constituye un importante avance en la creación de una sociedad más incluyente y democrática.
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5.17.2008
17 de mayo
Día Internacional de Lucha contra la Homofobia

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5.14.2008
No te quedes fuera

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5.09.2008
ALS WE HET ZOUDEN WETEN
(If We Knew / Si hubiéramos sabido)
Ficha técnicaRealizadores: Petra Lataster-Czisch & Peter Lataster
País: Países Bajos
2007
82’,
Color,
Holandés con subtítulos.
Dentro de una profusa programación que advierte grandes temas y dentro de ellos un panorama diverso de pequeños-grandes temas como cada documental, encontramos una película singular, If We Knew (Si hubiéramos sabido), de los holandeses Petra Lataster-Czisch y Peter Lataster, que cuenta el periplo complejo de una unidad de cuidados intensivos para neonatos del hospital Groningen's University en Holanda.
Guardando de manera casi obsesiva la apariencia de documento, la película se nutre de imágenes documentales de algunos casos clínicos, entrevistas a los pediatras –que jamás toman el plano para hablar en frontalidad ni peor aún escuchamos la voz del narrador, entrevistas-diálogos entre médicos y pacientes y atinados recursos que, lejos de ilustrar, provocan un hilo narrativo independiente dentro de la trama. Así, la película construye una narrativa muy peculiar y casi subjetiva, constituyendo en el espectador a ese ser omnisciente que sabe y conoce todo lo que ocurre y al que no hay que contarle las cosas desde ningún lugar paternalista o pedagógico. El documental, como género fílmico, gana con If We Knew, una limpieza imposible; los hilos de la trama se mezclan imperceptiblemente entre imágenes y el off de las entrevistas a los médicos; la cinta se nos revela casi como una ficción donde las historias de los protagonistas no son sino documentos reales de personas y pacientes reales. El filme sucede como un imperativo trágico de su propia narrativa intrínseca y la trama de la vida se descubre predecible y fatal mientras se cuenta.
No se puede obviar todo el constructo ético y moral que este audiovisual plantea. Es más, pienso que esa es la característica más interesante del género documental, su asidero real que suele convertirlo en un fenómeno vinculante. Ahí intuyo especialmente necesario este documental dentro de la actualidad de nuestra sociedad, atando temas tan importantes como la ética medica, la objetivación de la vida y el uso que se les da a los derechos civiles en cada país. Inmersos como estamos en discusiones sobre cómo constituirnos como sociedad civil, las noticias de los asambleistas en Ciudad Alfaro se ven muy bien nutridas con las reflexiones de este par de realizadores holandeses alrededor del derecho a la vida y lo que ello significa en la responsabilidad civil.
El dictamen del protocolo para la aplicación de la eutanasia activa en bebés prematuros que fueran desahuciados y/o sufrieran insoportablemente, ha supuesto el empoderamiento de las decisiones cruciales por parte de la unidad de cuidados intensivos de este hospital Holandés generando grandes discusiones y rechazo alrededor del mundo.
La delicada realización del filme conmueve y en cine esto se llama arte.
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5.01.2008
ORGULLO2008
Quito - Ecuador

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4.22.2008
Imperdible, necesaria.

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4.02.2008
GLBTI
a los Asambleístas de Acuerdo PAÍS
Hasta hace unos pocos meses, antes de la campaña para la elección de asambleístas, los partidos y movimientos de izquierda y progresistas del Ecuador, invitaron a varios ciudadanos activistas del colectivo GLBTI (gay, lesbiana, bisexual, transgénero e intersexo) para ser candidatos a la Asamblea, como una forma de inclusión afirmativa que comprometería además la tarea de mantener y ampliar los derechos civiles de los ciudadanos de esta comunidad, para alcanzar la igualdad que reclamamos y nos corresponde, porque también somos ecuatorianos.
El país, y sobre todo los movimientos y partidos de izquierda, deben recordar que hace décadas atrás en Ecuador las mujeres, los indígenas y los afroecuatorianos no tenían derechos ni ejercían su ciudadanía. Incluso mucho antes, a estos dos últimos grupos se les consideraba faltos de alma. Eso que hoy parece inaudito era mantenido con normalidad, pero fue deshecho por el conocimiento humano y la lucha de estos grupos con el apoyo de la izquierda, por corregir esos errores históricos cometidos por los mismos sectores que hoy en día se oponen a la inclusión y reconocimiento de derechos a los ciudadanos GLBTI.
La nueva izquierda, bajo el membrete de “Socialismo del siglo XXI”, que pregona tanto el Presidente Rafael Correa como los asambleístas de Acuerdo País, se ha desnudado como una tendencia conservadora identificada y condescendiente con preceptos que históricamente han sido defendidos por sectores fascistas, la corriente del opus dei en la iglesia católica y ahora el fundamentalismo evangélico, quienes en sus prácticas y prédicas fomentan la exclusión y los crímenes de odio hacia personas GLBTI como se ha comprobado en la represión sufrida desde antaño por homosexuales en la Alemania de Hitler, la España de Franco, el Irán de Ahmanideyad, el Ku, Klux Klan en Estados Unidos y los skinheads (o neonazis) alrededor del mundo.
Lo que plantea el Gobierno y Acuerdo País es una regresión política y el estancamiento social y cultural de la población GLBTI, quienes si no fuera por los enormes prejuicios y el clima mediático de que se alimenta este discurso, saldrían a protestar masivamente en las calles, pues viven una condición similar al racismo y esclavitud de tiempos pasados como cuando los indígenas se negaban a hablar en quichua para evitar ser menospreciados y excluidos.
Una de tantas manifestaciones de ello es el hecho de que en Europa y Estados Unidos hayan miles de compatriotas migrantes GLBTI, que han encontrado calidez y acogida para poder ejercer unos derechos civiles y humanos que aquí no les son permitidos por la presión social y política.
La actual Asamblea estaría repitiendo la HISTORIA DE SIEMPRE (de que los derechos no se los otorgan, sino que se los lucha), si no cambia una decisión que coarta los derechos de un colectivo amplio y silenciado. Si se aprueban estos principios y normas, no le quepa la menor duda a la Asamblea que la comunidad GLBTI luchará en un futuro cercano por una enmienda constitucional que nos restituya los derechos vigentes en la actual carta magna del 98, promulgada, paradójicamente, por una mayoría de derecha.
Si fuese o no cierto que la población GLBTI no ha pedido como dádiva el matrimonio, tal como lo manifiesta el presidente Alberto Acosta y algunos asambleístas de Acuerdo PAÍS, es inconcebible que en una constituyente de mayoría progresista se pretenda mantener al concepto de matrimonio como "la unión entre un hombre y una mujer", excluyendo la posibilidad de que dos mujeres o dos hombres ejerzan un derecho ciudadano a formalizar su unión con la finalidad de obtener derechos y constituir una nueva forma de familia, como de hecho existe con o sin legalidad y como lo reconocen incluso instituciones como el Consejo Nacional de la Niñez y Adolescencia CNNA, amparado en la actual Ley de la Niñez y Adolescencia. Entonces, se pretende establecer desde la Constitución una forma de segregación por motivos de orientación sexual.
Es condenable que en función de encuestas de popularidad o por una estrategia política que creemos es de corto plazo (la consulta popular) y ante el temor de una campaña contraria de parte de la derecha recalcitrante, machista, heterosexista y fundamentalista, el Gobierno y la mayoría de AP, entre ellos un pensador como Alberto Acosta y jóvenes que aparecen como los “rostros frescos” de la política (Ruptura de los 25) han demostrado un clientelismo electoral que nada tiene que ver con la ciudadanización de las decisiones, la inclusión, participación y empoderamiento de las minorías, la justicia y la equidad social.
Al presidente Rafael Correa, al presidente de la Asamblea, Alberto Acosta, a los 78 asambleístas de PAÍS, a líderes que se proclaman de modernos como León Roldós, Martha Roldós, Pablo Lucio Paredes, Mae Montaño, Paco Velasco; a los que han luchado por los derechos humanos y sociales como Amanda Arboleda, Rafael Estévez, Mónica Chuji, Lenin Hurtado, María José Carrión; a los intelectuales como Aminta Buenaño, Tania Hermida, Pilar Núñez y todos los que se identifican como de avanzada y liberales de pensamiento, les recordamos que si se aplicara la teoría que la ciencia sostiene de que la población GLBTI se calcula entre el 10 y 15% de la humanidad promedio, Ecuador tendría una población en público y privado de entre 1,3 a 1,9 millones de habitantes, TAMBIÉN ELECTORES Y CIUDADANOS DE ESTE PAÍS, y que está dispuesta desde ya a hacer campaña por el NO si aprobada en estos términos la nueva Constitución.
En la población GLBTI somos mestizos, blancos, afros, mujeres, ancianos, discapacitados, pobres, ricos, hombres, adolescentes, religiosos y religiosas, indígenas, cholos, desempleados, profesionales, empresarios y políticos. Entonces nuestra situación social y económica es directamente transversal, vinculada a los grandes problemas del país y de las mayorías y con una doble discriminación si la Asamblea aprueba un articulado como el propuesto. Esa sería la herencia de una Constituyente que pretendía ser incluyente, ciudadana y del siglo XXI.
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3.28.2008
Textos Desplazados
UNO
Siempre fuiste el cuchillo oxidado que cortó mi pan
Y miró como los hombres pasaban por mi cuerpo
Dejando en mi boca besos de púas.
Llamada tras llamada tu voz del otro lado del mundo
Y yo indigesta de tristeza sin poder escupir.
mi querida,
mi sangre.
DOS
Round tras Round
El ojo le sangraba
Round tras Round
Las cartas siempre dicen lo mismo devolver al remitente
Round tras Round
No le quedo ni una pieza en la boca
Round tras Round
Ella salta en sus zapatos blancos
Round tras Round
Tres, cuatro, cinco, seis,
Tiene una contusión y el tímpano roto
Round tras Round
Búscate un hombre y vive como debe ser
Round tras Round
Soy boxeadora mamá
Round tras Round
¿Sabes que se ríen de ti?
Round tras Round
¿Ese hombre te pega?
Round tras Round
No, soy boxeadora mamá
Round tras Round
Quédate en la lona perra
Round tras Round
Como siempre lo hacía la término en el primer Round
2.25.2008
50Años50
2.03.2008
¡Defiende tus derechos!
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12.15.2007
EL FENÓMENO CORREAUna lectura desde la izquierda a la izquierda
invitada: natalia sierra freire
1.- Crisis Política e Institucional
A finales de los años setenta América Latina vuelve al régimen democrático después de años de dictaduras militares. La nueva época democrática vino acompañada y cualificada por la política económica neoliberal, la misma que garantizaba la expansión acumulación, concentración y centralización del capital en la época de la globalización. Conocido es por todos los efectos económicos, sociales y políticos que la aplicación de las directrices neoliberales produjo en los países del sub continente, y específicamente en el Ecuador.
En términos económicos se produce la descomposición de las economías nacionales periféricas, por efecto de la destrucción del aparato productivo nacional y la expansión del capital productivo y financiero transnacional.
En términos sociales, la destrucción del aparato productivo nacional produce mayor desempleo y por lo tanto mayores niveles de exclusión y marginalidad social. Las condiciones de vida de la mayoría de la población se deterioran aceleradamente y se incrementa la migración de mano de obra barata liberada de las destruidas economías nacionales.
En términos políticos institucionales se produce la reducción y debilitamiento del Estado Nacional, históricamente precario en América Latina y sobre todo en los países andinos. El Estado dejó de ser la expresión política que regula los negocios para configurarse en un aparato de seguridad de las corporaciones transnacionales. La institucionalidad democrático burguesa es tomada por las mafias incrustadas en el Estado Nacional, mafias que se reacomodan en su articulación a las grandes corporaciones transnacionales y que generan mayor deterioro institucional.
Para fines de los años 80 del siglo pasado, a diez años de la democracia neoliberal, el movimiento indígena, heredero de la organización campesina-obrera de los años 60s y 70s, irrumpe en la escena política con el primer levantamiento indígena a nivel nacional. El carácter uninacional, clasista y excluyente del estado ecuatoriano es develado por la reivindicación indígena de la plurinacionalidad y la denuncia de su situación histórica de clase explotada y excluida de las decisiones políticas de la sociedad ecuatoriana. El develamiento de la fragmentación étnica y clasista de la sociedad ecuatoriana destapó el vacío inherente a la estructura política liberal burguesa; en este sentido se puede decir que la lucha del movimiento indígena produce una herida en la credibilidad de la institucionalidad burguesa desde la época del gobierno de Rodrigo Borja (teniendo en cuenta que este gobierno es quizá el que mejor manejo la institución del Estado nacional.)
Después del gobierno de Sixto Duran Ballén, la institución estatal profundamente deteriorada no es capaz de mantener un gobierno por los cuatro años para los que éstos son elegidos. Movimientos populares, campesinos e indígenas de distinta composición deponen los gobiernos de Bucarán, Mahuad y Gutiérrez. Son más de 12 años de inestabilidad política-institucional que evidencian la inconsistencia del Estado Nacional, digo inconsistencia pues estoy convencida de que la crisis del Estado Nacional Burgués no se explica por algún fenómeno externo al mismo, sino por su propia constitución. Ya desde hace mucho la crítica teórica de izquierda advirtió sobre el carácter de clases del Estado Nacional, carácter invisibilizado por el discurso dominante que hacía del Estado la instancia de acuerdo y reconciliación nacional. El significante Estado-nación no hace sino tapar el vacío abierto por la contradicción de clases que articula la sociedad moderna capitalista. Sobre este significante, que corresponde al orden de lo simbólico, se estructuró la identidad imaginaria del Estado-nacional; fantasía ideológica que articuló un campo de sentido desde el cual los sujetos-ciudadanos se pensaban y actuaban como parte de una comunidad compacta y homogénea. Sujetos vaciados de sus contenidos patológicos de clase, es decir de sus intereses concretos de acuerdo al lugar que ocupan en el orden social, económico y cultural de la sociedad capitalista. Cada una de las últimas movilizaciones populares y, sobre todo, las que destituyeron gobiernos fueron destapando y agudizando la profunda crisis que atraviesa la institución política liberal, rompiendo la fantasía ideológica de la unidad nacional y dejando ver la vacuidad esencial del significante Estado Nacional.
La última gran revuelta popular que derrocó al gobierno de Gutiérrez, cuyo principal protagonista fue la clase media de la sierra y básicamente de la ciudad de Quito, destapó de manera definitiva la crisis de la institución estatal. Ni el Gobierno, ni el Congreso, ni el poder Judicial y, aún más, ni el poder de la comunicación mediática tenían credibilidad. La gente por un momento dejo de creer en el Estado y la Democracia Liberal, esta retirada de la fe en el sistema político nos acercó al filo del abismo, desde donde pudimos mirar la “Cosa”, el elemento extraño, traumático que no puede ser simbolizado, que no puede ser integrado al orden del Estado Nacional: el insuperable antagonismo de clases. La “Cosa” que no puede ser integrada por cuanto está en el orden de lo Real, sin embargo es lo que articula el orden simbólico y el orden imaginario del Estado Nacional liberal democrático.
La consigna “fuera todos” que se escucho en las movilizaciones “forajidas” era la constatación de la pérdida total de fe en la institución estatal; falta de fe que dejó por un momento sin piso al Estado, el mismo que estaba a punto de desplomarse, de desaparecer. Un momento que suspendió el tiempo del relato político moderno y abrió el paréntesis ahistórico que anuncia las épocas pre-revolucionarias. Pero la revolución no se dio, toda la potencia pre-revolucionaria fue absorbida en la continuidad de la historia presente o será mejor decir en la continuidad del “fin de la historia”. Desde el pensamiento de Walter Benjamín ponemos decir que no fue posible dar el salto dialéctico, al punto de la falla, al punto exacto de lo que no fue, en el cual se recoge la urgencia revolucionaria de las clases oprimidas de todas las épocas.
¿Qué paso? Enfrentados al vació, a la catástrofe política, que la retirada del Estado Nacional dejaba, es decir, enfrentados al insuperable antagonismo social, hay dos posibilidades: 1. provocar el acontecimiento revolucionario, lo que implica atravesar el vacío, caminar sobre las ruinas, articular la verdad de la catástrofe, diría Zizek, que pasa por discernir la oportunidad única para la revolución. Posibilidad de quebrar el Estado Nacional Burgués “e inventar una forma social comunal sin ejército, policía o burocracia en pie, en que todos pudieran tomar parte de la administración de los asuntos sociales.” Esta posibilidad que parece una locura y que de hecho lo es, muestra la urgencia del momento que es la verdadera utopía. De hecho no existen condiciones objetivas para la revolución, esta se da siempre por una subjetividad “delirante” con pasión por lo Real. 2. retroceder, cerrar la posibilidad del acontecimiento revolucionario, retornar a la cordura y atrincherarse en los restos del Estado Burgués para reencaucharlo. Abortar la urgencia del momento, volver a lo conocido que al fin de cuentas es “mas seguro” que lanzarse a la aventura de lo no conocido, de lo aún no.
En definitiva no hay opciones, la idea que se puede elegir es siempre falsa, solo hay una opción y para abril del 2005, momento culminante de la luchas populares de la dos últimas décadas, solo era posible reencauchar el Estado. Esta opción no responde a la objetividad de las condiciones dadas, sino más bien a la subjetividad de los sectores que lideraban la movilización. El movimiento “forajido”, cuya composición básica era la clase media quiteña, horrorizado ante el vacío institucional y la emergencia de la “Cosa” no podía sino retroceder. La ausencia de orden simbólico, la inminente muerte del ciudadano (sujeto político moderno), el aniquilamiento radical del tejido institucional del estado burgués, mediante el cual se constituye la llamada realidad política, es demasiado traumatizante para un sector medio que de todas manera tiene algo que perder si este orden simbólico se desploma. Si de veras el “ciudadano” de las revueltas de abril del 2005 hubiese caminado hasta el lugar vacío de la “Cosa” se hubiese permitido concebir la posibilidad de un aniquilamiento total del Estado, lo que implicaba atravesar la fantasía ideológica del ser ciudadano y asumir la muerte simbólico-política y de ahí, solo de ahí, inventar otro orden político.
Derrocado el gobierno de Gutiérrez, se reestableció el orden institucional con la designación del vicepresidente Palacio como presidente constitucional de la República, por el período que faltaba para concluir los cuatro años para los que fue elegido el gobierno. Ante la profunda crisis institucional, Palacio ofreció re-fundar la nación, promesa que los sectores medios quisieron creer. Pero ¿qué significaba refundar la nación, recomponer el orden institucional del Estado Burgués bajo agudas presiones de los grupos de poder local y global, del gobierno norteamericano y de los organismos económicos multilaterales?
La vuelta al orden constitucional con Palacios abrió para la clase media una especie de tregua política vista a las elecciones presidenciales del 2006, se puede decir que este período de transición alivió el horror al vacío, enfrió el miedo que la catástrofe política institucional había provocado en los ciudadanos. Se reactivaron las esperanzas de componer el deteriorado sistema político burgués, a pesar de que los escándalos de corrupción continuaron en todas los poderes del Estado.
La presión de las demandas de los sectores populares desmintieron las promesas del gobierno interino y nuevamente se reactivaron las movilizaciones indígenas contra el neoliberalismo y sus Tratados de Libre Comercio. Es difícil saber que sentían los sectores populares, quizás el miedo que en éstos también se congeló se descongelaba rápidamente y poco a poco la falta de fe en el Estado crecía nuevamente, ahogándose en una frágil esperanza de las elecciones próximas. Bueno, no se si en los sectores populares haya miedo a la falta de institución estatal, nunca les sirvió de mucho a no ser como aparato de represión de las luchas, sin embargo a nivel simbólico-ideológico, si creen en su posibilidad de asistencia social.
Rafael Correa, ministro de Economía del Gobierno Interino, quien fue destituido del cargo por discrepancias en algunas decisiones que modificaban la política económica neoliberal continuada por Palacios, se lanza de candidato presidencial con el apoyo de lo que puede definirse como un movimiento ciudadano nacionalista compuesto básicamente por sectores medios, pequeños empresarios, organizaciones barriales y una élite intelectual tecnoburócrata, básicamente de la Sierra. Sus posiciones contra la política económica neoliberal manifiestas en su breve paso por el Ministro de Economía, su oposición al viejo sistema político de partidos, tan desgastado ante la mirada de la sociedad, su apoyo a la realización de una asamblea constituyente (oferta de campaña), y la necesidad de la gente de inventar algo que le devuelva la fe y la aleje del vacío, del caos, de la contradicción irresoluble, logrando para Correa un apoyo mayoritario de la sociedad ecuatoriana en las elecciones de noviembre del 2007.
2.- Transferencia.
La rápida respuesta de la multitud al llamado simbólico que hace Correa se puede explicar por la situación de desamparo político-institucional en el que se encuentran. Enfrentada al caos institucional, la población realiza una transferencia, encarga la responsabilidad política a Correa, se puede decir que entrega el poder que logró en las movilizaciones callejeras y que podía ser sostenido y consolidado en la instancia de las asambleas populares, que curiosamente se debilitan con la entrada de Correa al Gobierno. Desde el psicoanálisis la transferencia explica el mecanismo por el cual el sujeto abocado a la evidencia de su crisis existencial (según Fromm: estar separado de la naturaleza y fatalmente atado a sus leyes) descarga la responsabilidad de resolverla a una instancia trascendente: Dioses, ídolos, maestros, etc., con lo cual tranquiliza su angustia. Correa parece jugar el papel del Maestro, una especie de elegido que promete restaurar el orden simbólico y tapar el abismo político que se abría en los pies de la población. De no ser así no se explica la ciega confianza que gran parte de la población depositó y sigue depositando en el actual presidente, confianza que no pasa por un análisis racional de la propuesta política del presidente ni por una participación directa en el proyecto gubernamental, sino por una necesidad de creer, fe que le asegura un piso donde depositar y calmar su angustia.
La aceptación y respaldo que la “ciudadanía” da a Correa pasa por una identificación con su discurso, por medio del cual performa una realidad imaginaria que ofrece seguridad política y social sobre la base de negar el pasado dominado por la partidocracia neoliberal que condujo al caos. Una realidad imaginaria que cobra mucha más importancia que la realidad social concreta, simplemente porque la ciudadanía quiere creer. El vínculo entre los ciudadanos comunes y el ciudadano presidente es un vínculo que mínimamente se asienta en las políticas concretas que éste último puso poner en marcha, pues si revisamos este primer año de gobierno no hay cambios cualitativos en la política económica y social, sino, más bien, una continuidad con el desarrollo de la sociedad capitalista, incluso en su versión neoliberal. Lo que se puede observar es un cambio en el discurso que empieza a configurarse en torno al significante “revolución ciudadana”, “Socialismo del Siglo XXI”, “Socialismo de los ciudadanos”.
A los “ciudadanos” les importa más asegurar su existencia política imaginaria que los cambios económico-sociales, pues el significante ciudadano en sí mismo es un significante que acolchona una fantasía imaginaria que tapa el vacío substancial que la categoría proletariado destapa y que en el caso de los Andes es la categoría de lo Indio. No es gratuito que el movimiento indígena del país haya sido invisibilizado en el proceso Correa, por principio histórico y social el indio no se reconoce en la categoría de ciudadano; en la periferia andina dependiente el indio no puede ser ciudadano, el indio es el proletario, pues lo indio revela la imposibilidad estructural de la sociedad moderna capitalista en los andes. Al Indio, categoría política que hace referencia a la clase trabajadora integrada y excluida y a los sectores expulsados, no le asusta el vacío político institucional, ya que nunca fueron partícipes de la estructura política burguesa oligárquica, nada pierden con esta pérdida solo pueden ganar una posibilidad de existencia positiva. Cuando los trabajadores excluidos y expulsados se dan cuenta que dentro de este orden social no son nada entonces se saben proletarios, se saben indios y solo entonces saben que nada tienen que perder si esta sociedad y sus instancias políticas se derrumban, solo entonces saben que no tienen por qué defender esta institucionalidad política donde no existen, donde no participan.
A diferencia del indio (proletario) asumido como tal, el indio no asumido y la clase media mestiza cosida a los referentes de la burguesía necesitan defender la institucionalidad política donde creen existir de forma positiva. En el caso de los indios no asumidos existe un extrañamiento radical de su condición material de clase y en el caso de la clase media mestiza su enajenación tiene un soporte material que le da el lugar que ocupa en el aparato burocrático moderno y en las áreas de servicio. Tanto el indio no asumido como la clase media mestiza, y sobre todo ésta última, se horrorizan ante la retirada del Estado Nacional porque subjetivamente para los indios no asumidos y materialmente y simbólicamente para la clase media el Estado representa un soporte de su existencia política y social. Por esta razón es que estos sectores sociales realizan la transferencia por la cual encargan su destino político a Correa, quien les asegura reestablecer su Estado nacional.
3. Invisibilización de los movimientos sociales de izquierda.
Se declara una “revolución ciudadana” en la cual, por obvias razones políticas y conceptuales, las organizaciones y movimientos populares de izquierda no tienen lugar, a no ser sobre la base de su disolución. La “revolución ciudadana” es la revolución de los ciudadanos no de las organizaciones políticas, la que se compone de la suma de “voluntades racionales individuales” no de sujetos políticos organizados. La “revolución de los ciudadanos”, quienes en un acto libre y racional encargan la tarea de hacer la revolución a un gobierno y específicamente a un individuo racional: “el ciudadano presidente”. “Revolución ciudadana” que implementa una democracia burguesa liberal reencauchada, reciclada, revisada; una democracia en la cual nuevamente quedan fuera de la participación política directa la sociedad organizada y no se diga el pueblo no organizado. El argumento del gobierno y de los sectores aliados a él es que no ha habido organización política de izquierda, argumento tramposo, pues aunque hoy golpeados y en crisis son los movimientos sociales, y ante todo del movimiento indígena y campesino del país, los que han recogido y han impulsado la lucha popular por la transformación social. Es ingenuo pensar que los logros políticos conseguidos en la lucha contra el capital nacional y transnacional es resultado de la mente brillante de cuatro ciudadanos.
La ausencia de participación política real de la sociedad busca ser invisibilizada con la mediatización y espectacularización de las apariciones públicas de Correa, con la concentración del poder de decisiones en su persona y su pequeño equipo técnico y sobre todo con la supervaloración del mismo. Por otro lado, la intención de concentrar a las organizaciones populares dentro del Estado para administrar y controlar la lucha popular dentro de los lineamientos políticos del reencauche social-demócrata, pretende garantizar la revolución sin revolución, la revolución Light. Aquellas organizaciones político sociales que no aceptan los lineamientos de la revolución ciudadana son ahora tildadas de “grupos terroristas”, “ambientalista románticos”, “izquierdistas infantiles” para quienes habrá “tolerancia cero”. Ahora el presidente dice que no permitirá ningún “terrorista” que se oponga al desarrollo del país enmarcado dentro del modelo de extracción y explotación de recursos. Qué fácil le resulta al presidente juntar un discurso de “izquierda radical” con un discurso de derecha fascista como es el del terrorismo, quizás sea resultado de los tiempos postmodernos donde los “viejos antagonismos de clase” ya no cuentan.
4.- Correa el Guía.
Parece ser que más allá de la retórica de la participación, Correa quiere afirmar su imagen de Guía político, imagen mística que no abre procesos de politización y participación real de la sociedad. Su discurso convoca a una falsa participación, ya que el ciudadano no organizado, solo puede delegar su poder a un representante, no ejercerlo de manera directa. La participación a la que convoca el presidente es la participación del individuo atomizado del mundo postmoderno, de ninguna manera es una convocatoria que busque abrir procesos de alianza política con las organizaciones y movimientos sociales o a abrir procesos de organización y participación política popular autónoma. Alianza País es una amalgama informe de individuos y agrupaciones sociales, que van desde sectores de izquierda no organizada hasta la derecha reciclada y alejada de la desprestigiada derecha oligárquica.
Es importante observar el papel preponderante que los técnicos tienen en la transformación del Estado Nacional al Estado Técnico Administrativo en la era del capitalismo multinacional. La hegemonía de la razón científico tecnológica en la vida social produce un profundo proceso de despolitización en la medida en que los asuntos políticos, que tienen que ver con el complejo de intereses sociales mayoritariamente enfrentados, devienen en asuntos de administración. Es así que el Estado, instancia política por excelencia termina siendo un aparato de administración pública de recursos sociales. Sospecho que a diferencia de lo que el discurso radical de Correa dice, la forma en que se está reorganizando el Aparato Estatal indica su reconfiguración técnica-administrativa. Antes de la llegada del nuevo gobierno, el Estado Ecuatoriano no era sino un aparato político de control de las clases dominantes contra las clases populares; era claro para el país la pertenencia clasista del Estado Ecuatoriano, todos sabíamos o intuíamos que la derecha oligárquica disponía del Estado a diestra y siniestra para la realización de sus negocios. Ya nadie creía en la fantasía de la representación del interés general y fue esa claridad lo que hizo entrar en crisis la institucionalidad burguesa estatal. Quizá por esto el pueblo perdió la fe en los gobiernos y en el congreso, quizá por esto quería que se ¡¡vayan todos!!.
Descubrir el carácter de clase del Estado Nacional requiere de largos proceso de lucha social al interior de los que se construye la conciencia política de los sectores subalternos. Cada lucha popular, cada levantamiento indígena que enfrentaron el poder de las clases dominantes destruyeron la malla ideológica con que la burguesía ha construido la identidad imaginaria de su Estado. Sin fantasía ideológica comprendimos que el Estado Nacional no expresa ni de lejos los intereses de las mayorías empobrecidas de este país. La comprensión de la falacia del Estado es sin duda un avance en la lucha política que abre la posibilidad de atravesarlo desmantelarlo e ir hacia la construcción de un lazo social distinto que funde otra manera del ser social y político. Está claro que atravesar el Estado Nacional y no atraparse en él es un asunto complicado y difícil, sin embargo intentar reconstruirlo es no entender que el problema del estado no es su contenido, sino su forma misma.
La presencia de la tecnoburocracia en el seno del Estado cubre su inconsistencia dándole una nueva identidad imaginaria que se articula a través del discurso de la objetivad del conocimiento científico tecnológico. La técnica es el nuevo significante de acolchonamiento que permite reinventar al Estado como espacio neutro donde confluyen los intereses sociales para ser resueltos por medio de la administración técnica de los recursos sociales. No es gratuito que desde hace algún tiempo las llamadas “Secretarías Técnicas” proliferen al interior de los Estados Nacionales, unidades de decisión política que articulan la institución nacional con los organismos internacionales de control. El discurso tecnoburocrático no esconde los intereses político, no es un metalenguaje, su estructura, su forma expresa los intereses del capital multinacional.
Es curioso que muchos de los técnicos que trabajaron en el gobierno de Gutiérrez y de Palacio sigan trabajando en el Gobierno de Correa. Se quiere explicar esta curiosa continuidad diciendo que estos funcionarios no son políticos, que los cargos que ocupan no son políticos, que las secretarías técnicas no son instancia políticas, sino que son cargos e instancias de ordenamiento técnico. Creer esto a estas alturas de la lucha política es por decir lo menos ingenuo, sino cínico. Lo más cercano a la liquidación de lo político es la implementación de la gestión técnica en los asuntos de orden público, eso ya lo sabemos desde la época de Marcuse. El discurso técnico es una “magia” que invisibiliza los antagonismos de clase creando la ilusión de que las demandas sociales que responden a intereses concretos de los sectores sociales enfrentados se resuelven con un manejo técnico que administre los recursos en disputa. Realmente lo que se oculta es que el tema de las demandas sociales de los sectores empobrecidos solo se resuelve liquidando las relaciones de explotación sobre la que descansa este orden social y no con proyectos de desarrollo técnicamente concebidos para “paliar” los niveles de miseria y contener los procesos de lucha popular.
Ahora parece ser que la solución a los problemas políticos y sociales del país se resuelve con la organización técnica del Estado, cuando desde hace mucho se sabe que las profundas contradicciones que articulan la sociedad ecuatoriana no se resuelven con la magia de la técnica, sino con la transformación de las relaciones sociales existentes.
Debemos tener mucho cuidado en depositar las decisiones políticas en un “maestro” o en grupo de “técnicos-magos”, la política es la participación directa de las personas en los asuntos del mundo en el que quieren vivir, cualquier tipo de representación, sea la liberal burguesa o la mítica idolátrica es un proceso de transferencia y por lo tanto de enajenación del poder que cada uno tienen `para construir en colectivo la sociedad que desea.
5.- Una revolución sin revolución.
Una primera revolución que implica poner en marcha un proceso por el cual el viejo orden político sea negado dentro de su misma forma política ideológica, es decir dentro del Estado Nacional. Este proceso exige la participación directa de los sectores sociales subalternos en las decisiones que el gobierno lleve adelante en la perspectiva de liquidar, en un segundo momento, la forma misma del Estado. Solo la negación de la forma del Estado conlleva una verdadera revolución. Si no está en el horizonte político del Gobierno de Correa la negación del Estado no está en su horizonte la revolución, no hay radicalidad en su praxis política. La puesta en marcha del proyecto revolucionario no tiene postergación, cualquier aplazamiento es el signo indiscutible de que no hay proyecto revolucionario, sino reformas que al fin de cuentas son reencauches del viejo orden. Según dice Zizek sobre Lenin:
la noción deificada de la necesidad social (no debe arriesgarse la revolución demasiado rápidamente; hay que esperar el momento correcto, cuando la situación esté madura con relación a las leyes del desarrollo histórico: “es demasiado temprano para la Revolución Socialista, la clase obrera no está madura todavía”) o bien la legitimidad (democrática) normativa (la mayoría de la población no está de nuestro lado, de modo que la revolución no sería verdaderamente democrática.”)
La revolución no requiere permiso de ninguna entidad más allá de la subjetividad deseante de transformación, de ningún mecanismo “democrático burgués” (referéndum, plebiscito, etc.) El acto revolucionario se da justamente en la desarticulación y negación del orden vigente, no necesita garantías ni legitimidad por fuera de su posibilidad. “el temor de tomar el poder “prematuramente”, la búsqueda de garantías, es el temor ante el abismo del acto.” El temor al abismo del acto es propio de la clase media que cree tener una oportunidad de existencia en el orden burgués-capitalista, de ahí que sea una clase por excelencia “oportunista”. El proletariado, el indio, que sabe que su existencia está negada en esta sociedad no tiene temor al abismo del acto, no tiene temor a realizar el acto.
Volviendo a la primera revolución, que ya lleva en su germen la segunda y definitiva, debemos decir que la liquidación del viejo orden político pasa por cambiar radicalmente la ideología burguesa que se materializa en la manera de hacer política. Pensemos en la lógica de la representación, la espectacularización, la concentración de poder, la verticalidad, el clientelismo, la idealización, la personalización de la política, etc. Lo que se puede observar en estos seis meses del Gobierno de Correa es la continuidad de estas prácticas política, que no es otra cosa que la continuidad de la ideología burguesa oligárquica que ha gobernado históricamente este país. Sino se niega estas prácticas, que es el contenido del Estado burgués, no es posible de ninguna manera avanzar en la liquidación de la forma, ya que ésta se sostiene en estos contenidos.
6.- El Socialismo del Siglo XXI un socialismo de Ipod
Creo que es urgente sacarle a Marx el Ipod así perderá la levedad y caerá en la tierra, en lo profundo de la tierra donde su pensamiento nuevamente eche raíces en la voluntad humana e inflame su potencia creativa. Hay que volver al Marx, al hueso duro atrancado en la garganta del Capital, sea éste norteamericano o chino-brasileño.
12.07.2007
Fabiano Kueva
La creación artística es ante todo un punto de vista, una posición política acerca del objeto de deseo propio o ajeno. En este paradigma, Fabiano Kueva transita mundos creados a partir de la subversión de los discursos del sujeto deseante o espectador y convierte a su trabajo en una constante deconstrucción del escondite narcisista que puede brindar un escenario sea este físico o virtual.
Ahí donde muchos intentan amalgamare en la industria cultural y otros fracasan en la elaboración contracultural; ahí donde el delicado límite de la honestidad es tan incómodo que es preferible el sitio burgués del espectador, Fabiano Kueva habita en la paradoja. La creación de Kueva, a parte de diversa, da cuenta de algo más que productos artísticos pret à porter, cada proyecto nuevo en más bien un atado de preguntas incómodas que van determinando la propia creación del objeto artístico/artesano y el devenir cultural del uso y consumo del mismo.

Más allá del ambiguo territorio que asoma al ponerle racionalidad y academia a la observación del trabajo de Fabiano Kueva, vemos claramente un punto de vista necesario y transformador de un artista que se construye -sólidamente- en su propia autocrítica. Todo un lujo.
Etiquetas: Audiovisual, Diosas, Homosexualidades, Música para camaleones, Plástica, Política
9.01.2007
No, Safo.
invitado: Aharon ShabtaiLa cosa más bella, dijo Safo,
es al que amas.
No Safo, digo yo. Aquel que amas no será bello
mientras un contratista o corporación
o compañía de personal chupe su sangre
-a razón de quince ciclos por hora no hay futuro para la belleza.
Déjame sacarte de la cabeza
la basura con la que te han alimentado.
Anaktoria no será bella si la obligan a trabajar como prostituta,
Attis no trenzará flores si cierran la fábrica y la trasladan al Cairo.
Por lo tanto,
lo más bello,
la precondición de la belleza,
es la lucha de clases.
Tenías razón, Safo. Tampoco lo son las caballerías, ni los guerreros, ni tampoco los destructores, sino la solidaridad de los trabajadores, la cooperación
y la igualdad
cuando prevalecen;
entonces,
los cielos y la tierra se besarán en los ojos de mi amante.
Por lo tanto,
no es entre los literatos,
ni en la universidad,
ni en un concierto donde encontrarás hoy la belleza,
sino en los sindicatos
-los basureros, los camiones de basura, Safo, son la cosa más bella.
8.11.2007
¿Quién Decapitó a Los Decapitados?*
invitado: Marco Vinicio Poveda {1966-1992}
Al escritor Orlando Sierra, integrante
de la Pedrada Zurda




*Poema ganador del Premio "Universidad Central del Ecuador" 1991. Quito
Copiado de la edición Veinte Años de la Revista Cultural La Pedrada Zurda
8.10.2007
TRANSGENDERQUEER

¿Y qué es ser esto? Es ser un no-ser. Es representar los límites de lo callado, lo negado, lo imposible. Afirmarse en una negación, es para estas mujeres y hombres, precisamente eso, no ser unas mujeres y hombres construidos a partir de un prototipo, ni tampoco arribar a un prototipo como un imperativo trágico. Sino precisamente caminar en la búsqueda de mi yo verdadero deteniéndome donde más seguro estoy, antes de caer en la vulgaridad y el espanto que la cirugía, el mercado y las religiones me asignan para mi fin; es negar el imperativo trágico y nombrarlo en predicativo, en dativo, en acusativo pero nunca en nominal. Es devolver como respuesta una gran pregunta.
Lo mejor del Festival Visible se vio en el Teatro Pradillo. Victor salió de un neutral kaftan negro para quedarse en un precioso vestido de seda negra y pedrería del mismo color; pintó su boca sobre el baouli que cubría su rostro; desenfundó el baouli que dejó a la vista una rapada cabeza de cantante calva adornada de largos pendientes de cuentas negras; calzose una peluca negra que parecía haberse hecho con su propio pelo y adornó su peinado con un postizo moño. Victor se puso a cantar un tema dulce y triste. Su voz, hora suave y aguda, hora ronca y joven, casi afirmaba odas las dudas que hasta ese momento nos brindó su vestimenta. Sólo casi, porque su alma sonaba con sus ojos, con tanta verdad, que era una vulgaridad preguntarse temas menores. Luego Victor, a la vez que la música callaba y una imagen de una cantante tunecina que se proyectaba en el fondo del escenario, dejaba de sonar, alzó su vestido por encima de sus rodillas, acuclillose y nos enseñó la entrepierna vestida de una andrógino culotte blanco, y de un impulso, pero suavemente se quitó el vestido por encima de sus hombros, llevándose la peluca en el arranque. Abbu tenía puesto, al rededor de su pecho, cuatro rollos de vendaje blanco (tiempo después decidimos que era otra metáfora, esta vez acerca de los cinturones bomba de los islamistas radicales). Cortó con una tijera la cinta negra y se liberaron sus tetas, a los que les había puesto un par de cruces hechas con cinta aislante, a modo de la estética leather tipo Fassbinder que tanto vende en Alemania o España. Vistiose con pantalón y camisa blanca, de varón; con mastik, pegó polvo de pelo en un dibujo vertical debajo de su labio inferior alargándolo por debajo del mentón, como una flecha que señalaba el ombligo y más abajo, en línea recta y puso una de las vendas enrolladas delante, en su culotte, para simular un buen paquete masculino. Luego seria y profunda, con fe, y como si hubiese aprendido desde muy niña, rezó hacia el público, convirtiéndonos en la piedra de la meca del espectáculo de la vida, de su vida. Al terminar, se acercó a la primera fila de espectadores y dijo varias veces -tocándose el corazón-, mientras se iba: Salam aleikum... Salam aleikum... Salam aleikum... Salam aleikum...
Cuando todo el público aplaudió feliz de entender que la función había concluido, Victor salió, vestido de Abbu y agradeció con la mano en el corazón: los aplausos y el arte de la mujer que, aunque insonora, no dejó de cantar durante todo el espectáculo, el el fondo del escenario de ese teatro madrileño.
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