La huida del mundo real
Blog de poesía y política
12.30.2005
Muñecos de goma
los pensamientos
se depositan
-qué tragedia-,
en promontorios que deshace el cariño;
es la luz de la tarde
un velo
que aguardo para ser,
sin más,
reflejo que se impregna en sus pupilas.
hay momentos en que la más grande quietud es raudal de fuego.
12.28.2005
símil 2
12.27.2005
símil 1
No es menos extraño reconocerte que amarte, o puede ser –quizá– que eso sea el amor, chinito; ando en dudas chuecas porque ya no sé si eres tú o si soy yo este niño que descubre la pasión de tu cabeza, tus poemas o tus canciones; ya no sé, te digo, porque la simetría ha dictado semejanza entre tu vida y la mía, que salvo por un odioso múmero de zapatos o la marca de la balanza, casi respiro con cada cosa que te ocurre, que la has visto. Pero me arrebata la tristeza, chinito, ver cómo se alargan tus ojos, cómo se achinan, cómo se oblícuan cuando piensas en él o recuerdas esa camisa del colegio que cada vez que me lo cuentas me recuerda a cómo era yo, cuando era un niño.
12.26.2005
La pareja perfecta
Joaquín regresaba una vez más consigo mismo en los ecos de su cabeza, aquella noche, mientras decidía si subía o no al siguiente autobús que pasase, mientras el viento soplaba desarreglado y congelando las ansias de ese agosto raro, decisivo; los pasos sobre sus viejas zapatillas azules, tan gastadas, hacían que pareciera que anduviese en calcetines por el asfalto y los adoquines poblados de gomas de mascar ya sucias y planas que tapizaban en una inexplicable estampa de impresionismo urbano; la luna que devoraba su caminar, alta y terrible, estaba sosteniendo la imagen de una ciudad que la ignoraba en el momento en el que él la observó, y al verla, al darse cuenta de lo increíblemente ruidosa que podía llegar a ser en aquella noche de agosto, dos hombres se agolpaban en su pensamiento: el cadáver de un afecto antiguo, riesgoso y el asalto de la frescura efímera que el nuevo amor le descubría: sin dudar, aquellas conjeturas anteriores, tan morales, tan centroeuropeas y cristianas, tan progresistas en el fondo, construían un castillo de dudosa defensa, un esqueleto cartesiano que ordenaba a la pasión someterse a su dominio. El bien y el mal una vez más anegaba por completo la mirada interior de aquel chico desmelenado por el aire nocturno; la lucha porque otra forma de pensar ganase terreno en sus decisiones era casi una febril obsesión mientras un que otro autobús más o menos sucio pasaba calle arriba: el paisaje conocido se volvía un intrincado laberinto urbano pese a caminar en línea recta todo el tiempo; las calles que le enseñaron a amar en aquella ciudad (a aquella ciudad), prontamente se travestían en esquinas certeras, interminables explanadas e inalienables formas geométricas que anunciaban una soledad fría y caliente.
¿Y si a riesgo de perderle, si a riesgo de molestarle, de perturbar sus planes le pusiera en evidencia solamente por necesidad y porque fuera inevitable denunciarle al autoinculparse? Porque una cosa es usarlo para obtener un fin que lo beneficiara, pero otra muy distinta es involucrarlo dentro de su gran decisión, que ya que estamos a ello, y pensándolo honestamente, no se hubiese dado de tal manera si no se hubiesen movido ciertos hilos en el cerebro y corazón de Joaquín. ¿No es acaso un bonito gesto de consecuencia reconocer que la aparición de Vicente no solo lo ha despertado del letargo en el que estaba, letargo injusto y lleno de errores que explican por sí mismos el deseo de terminar con todo, sino que también su llegada ha sido de una tremenda importancia para una búsqueda superior?
Joaquín y César ya no serán más la pareja perfecta que tan resignadamente la madre del infortunado-futuro-abandonado, habría aceptado entre cocina y café, entre esas lágrimas forzadas de madre desamorada, de hijo que no abraza, de marido impotente, de vida esforzada en sudores pequeñitos como una casa o un coche grande; Matilde no recibirá, o sí -nadie lo sabe-, con ese rictus de amargura vestido de un qué tal sonriente al yerno in factum que su hijo trajo un día a casa, para cenar en nochebuena.
Joaquín lo recordaba con letargo aquella noche por las calles firmes y sin disimular tragó saliva y tomó un taxi, decidiendo quizá con olor a César, si esta noche la pasaría en el salón.
Etiquetas: Prosa
12.25.2005
Descubrimiento textil
al mirar el borde del cuello de su camisa,
algo de indefensión y dulzura se apoderó de su nombre;
aquel hombre,
por detrás:
engaño morboso de ejecutivo rudo,
por delante:
él,
disfrazando intentos vanos
de un no me importa,
que esconde una tristeza fractal
y se proyecta en geometrías infinitas:
la melancolía del ser,
su anhelo.
Y sin embargo,
el supermán al revés,
que en la cabina telefónica se quitaba el traje de poeta
para usar el de Kark Kent ante los peligros de la vida,
más vulnerable
y más hermoso,
en mi corazón germina.
Ya árbol milenario,
ya aire de cada día.
Etiquetas: Poesía
12.22.2005
Visión de vestimenta
salía de otra casa
vistiendo traje;
no era aquel chico
que en verde de domingo
es capaz de matar con la mirada,
ni tampoco era
el desgarbado poeta
que en pijama
desgarra inventos con las cuerdas de su garganta;
era un hombre nostalgia,
era un sueño con corbata,
era una corbata
adornando la camisa eterna
donde intentar la felicidad
o era ya
–acaso-
ese posible escape,
ruta imperfecta de mi violenta necesidad.
Etiquetas: Poesía
12.20.2005
AVISO INMINENTE
Etiquetas: Bitácora, Chinote, Música para camaleones
12.19.2005
Pasión Burguesa
Entre lava y cava espero que estos dolores emotivos del amor no me cieguen para ver -como dice mi madre-, los verdaderos dolores humanos, los que cercan: a eso yo le llamaría: no aburguesarse.
Etiquetas: Poesía
12.17.2005
nocturno
otras huimos,
a veces incluso hablamos
(últimamente demasiado),
casi siempre luchamos el juego del placer;
pero,
anteanoche,
¿o fue antes?,
no quiero recordarlo,
te saqué un llanto horrendo;
fue ese sonido tan grande,
y
-ay-
profundo,
que sufro aún pena de no consolarte, amor.
La próxima vez que sufras así,
date la vuelta,
y clava tu dolor en mí.
Etiquetas: Poesía
12.13.2005
Versión definitiva
Ahoramismo estoy en play-off.
Etiquetas: Poesía
12.11.2005
ZOOM
quedado en tu ternura,
recuerdo haber vivido
mi primera felicidad;
las ganas de beberte,
la paz fotográfica que deseaba;
yo,
en ese momento,
a torso desnudo y con vaqueros,
para levantar tu sexo,
soñaba como un niño con eternizarte en besos.
Etiquetas: Poesía
12.10.2005
robo
12.08.2005
Mad about the boy
invitado:Noël Coward
I'm mad about the boy
I know it's stupid to be mad about the boy
I'm so ashamed of it but must admit the sleepless nights I've had
About the boy
On the silverscreen
He melts my foolish heart in every single scene
Although I'm quite aware that here and there are traces of the cad
About the boy
Lord knows I'm not a fool girl
I really shouldn't care
Lord knows I'm not a school girl
In the fury of her first affair
Will it ever cloy
This odd diversity of misery and joy
I'm feeling quite insane and young again
And all because I'm mad about the boy
So if I could employ
A little magic that will finally destroy
This dream that pains me and enchains me
But I can't because I'm mad...
I'm mad about the boy
Etiquetas: Música para camaleones
12.06.2005
Estática de nubes.
que a ser
aparejador de palabras
en su vida;
uniendo
tacto con infancia,
astucia con castigo
o saliva y ansia;
mi presencia
-lo sé-,
acrobacia en sus días,
mantengo viva
a cambio de desierto.
Tormenta, besos,
furia y sosiego.
Etiquetas: Poesía
12.05.2005
El farrista quiteño
autor: D.R.A.
Soy figura popular
de quiteña tradición;
suelen encontrarme
donde hay jaleo
y hay diversión.
¡Porque sé cantar con todo entusiasmo!
¡Porque sé bailar con toda emoción!
¡Porque soy el dueño de la fiesta
y soy en ella amo y señor!
Etiquetas: Bitácora, Música para camaleones
12.04.2005
La familia de tu piel
Mientras las calles se empinaban y alisaban en sus pasos, él pensó en ti con ternura, como siempre piensa en ti. ¿Recuerdas aquella vez, la primera, qué sonrisas y qué prisas para meteros en aquel garito de la plaza de Santa Bárbara, ese de las botellas de colores en espejos bruñidos a mano, esa prisa atropellada de utilizar la cerveza para que ella os condujera al placer del cuerpo jóven que deseabais en el otro? Y luego, el colegio mayor, tú a horcajadas sobre su pequeño sexo, y luego él escapando con su negra gabardina entre miradas de colegiales distraídos; luego esos poemas tan a destiempo, tan antes de todo, tan en un lugar que ni tú ni él debían transitar todavía, quizá nunca, esos poemas que te asustaron, esos que se perdieron en alguna quema irresponsable de sus textos, pobre hombre, pobres letras.
O el otro día, en el hostal que escogiste para festejar tu cumpleaños, en medio de la nube de hierba verde, densa como una cortina de sueños, rodeado de tus antiguos amores que has sabido reciclar de menera billante, yo sentí las pieles de esos hombres y supe de tus deseos, en un compendio maravilloso de risas y caricias nuevas, incluyentes, porque todos formamos parte de la familia de tu piel. Hombres y hombres u hombres de mujeres que te quieren, u hombres con mujeres que te aman, lanzan cabos penetrantes en esta expedición que es compartirnos; yo, tendiendo palabras en arquitecturas arabescas y recibiendo confianza en ti, conpartiendo el amor que nos une en comunidad, dibujando esperanza en el caos del mundo... Mientras, tú, entre líneas, ejecutas la mejor de tus artes: la performance: y mientras Bakunin se peleaba con Buttler y mi mirada de la miseria mundial, tu metías tu mano por un pantalón roto en la entrepierna de aquel hombre, el más guapo de la noche, y me veo a mí en la tesitura real de la vida, y entiendo el porqué del estancamiento del ser humano, porque no puedo hablar de Marx y ver a dos hombres procurandose un juego real, más real que todas las palabras de la noche: mi erección crece y mi inteligencia se acciona como un rotor nuclear. ¿Seguro te marchas a tu casa? me dijo el moreno de la rotura en el pantalón. Seguro no, pero me voy. ¿De verdad? De verdad tampoco, pero me voy. Y la calle de la ballesta era un paisaje amable, derrepente, toda la ciudad se abstrajo en el frío que expulsado de mí por mi ropa, me encapsuló en un monólogo con pasos rumbo a mi casa: la europa cristiana que quiere redimir sus culpas detrás de un discuros endeble de organización dentro del sistema, como si Foucault negara la profusión del cambio, como si aburguesarse sea no tan terrible y la única opción de esta europa en castellano, frente a problemas reales que le tocan por primera vez, la inmigración o más lejos aún: la miseria y la muerte masiva en aquellos continentes, que mal pretendidamente, esta gobalización parece haber resuelto el problema y creemos que con dos euros de mierda que invertimos en un cero coma séxtuple cero seis por ciento de la población ya resolvemos el problema mundial, dentro del sistema: feministas radicales, postmodernos pero jodidos, biopolítica y su puta madre.
Solo la mirada dulce de aquel hombre, me recordó la hermosa mirada de mi amante, mi amor, el hombre que me hace, en poesía, ser un hombre limpio y digno para mí, para él y para el hombre; la bondad de éstos sale a flote desde su interior y esculpe un rostro bueno y una luz bella en sus ojos.
El abrazo fue intenso y tus besos, como siempre, dicen más, y comprendemos.
Escrito para Opi, con afecto.
12.02.2005
La música que me gusta
12.01.2005
UNO DE DICIEMBRE
(SIDA. Guardo silencio por los que están muriendo gracias a esta mierda, en esos continentes de mierda, por estas políticas de mierda de este sitema que nos mata. Dinero que determina qué es mierda y qué no)